La participación laboral de los inmigrantes en Italia es ligeramente superior que la de los ciudadanos
Inmigrantes en Italia podrían ser un sustento económico para el país en un futuro próximo y con las políticas adecuadas, según estudio realizado con datos de Istat.
A raíz del inicio de las campañas electorales en Italia por la crisis política que inició con la dimisión de Mario Draghi de su cargo como primer ministro y el consecuente cierre de las Cámaras del Parlamento, algunos candidatos tocan el tema de los inmigrantes como parte de sus mítines políticos.
Con ello, se comenzó a realizar evaluaciones sobre qué tan optimo es contar con el personal extranjero para realizar las labores en el país con miradas al futuro y usando datos del Istat (Istituto Nazionale di Statistica) se obtuvo algunos puntos interesantes.
Según un estudio que realizó la entidad, Italia entre el 2020 y 270 pasará a tener de 59.6 millones de población a 47.6 millones, Unos números que también significaría una menor recaudación de impuestos, riqueza, PBI, consumo, etc.
El problema de esto radica en la baja tasa de natalidad que tiene el país contra la enorme población de tercera edad y de defunciones; se calcula una brecha aproximada de 300 mil entre nacimientos y defunciones.
También está el detalle de que son cada vez menos los jóvenes en país que tengan la capacidad de generar ingresos y que cada vez se sigue reduciendo; se calcula que el grupo de 20 a 49 años perderá 2.8 millones de trabajadores en 20 años.
Los números de trabajadores se menciona que serían más bajos de no ser por la intervención de la mano de obra de los inmigrantes, quienes son usualmente jóvenes los que llegan al territorio italiano para comenzar una nueva vida en el país.
Istat en el 2022 informó que la tasa de participación laboral de los extranjeros en Italia (que tienen sus papeles en regla) es ligeramente superior a la de los ciudadanos italianos: un 58.9 frente al 58.6.
Cabe resaltar que, la investigadora del Istat, Francesca Licari, mencionó que “el aporte de los inmigrantes a la economía de Italia, permite también que el sistema de pensiones, del cual se benefician los de tercera edad, sea más sostenible”.