Un hecho curioso se suscitó en Milán esta semana. Un hombre de 36 años se arrojaba sobre los autos para que lo atropellaran. Luego fingía tener múltiples heridas y pedía dinero en efectivo a los conductores para evitar ir a juicio. Todo esto a pesar de que el hombre, de nacionalidad italiana, tiene arresto domiciliario por delitos contra la propiedad privada.
Entre los diversos modus operandi, tres son los que se conocen a través de los efectivos policiales. Entre finales de julio y agosto, siempre en la zona de la Certosa, se dieron estas estafas. El 26 de julio, en vía Mac Mahon, el intento de fraude terminó en robo. El estafador cobró 150 euros por los daños ocasionados a su celular. El estafado, en este caso, en lugar de pagar, ofrece al joven de 36 años un nuevo celular para comprar en una tienda. Propuesta que lo enfurece y, con violencia y amenazas, obliga a la víctima a retirar dinero de un cajero automático.
El 16 de agosto, en Viale Certosa, después de la jugada inventada, el hombre pidió 100 euros como compensación por sus lentes rotos. Frente al cajero automático, por casualidad, pasa un coche de policía, y la víctima astutamente, sospechando de lo que ocurría, se detuvo para compartir lo sucedido con los agentes. El estafador al ver a los policías escapa pero sería identificado más tarde.
Episodio similar ocurrió el 25 de agosto, en Viale Certosa – Piazzale Accursio, donde se vio al hombre de 36 años intentando sin éxito estafar a tres personas. Todos estos episodios llevaron a la autoridad judicial a dictar prisión preventiva y quitarle el arresto domiciliario. El italiano fue capturado los primeros días de setiembre por los agentes de la Comisaría de Quarto Oggiaro.