El grupo radical que durante los últimos 20 años estuvo en la insurgencia, retomó el poder pocos días después de que Estados Unidos retirara su ejercito
Tras lo ocurrido este fin de semana en Afganistán, los talibanes tomaron fama en todo el mundo como un grupo radical que se encontraba luchando contra fuerzas de Estados Unidos y la comunidad internacional para tomar el control de su país y así imponer sus leyes islámicas o ‘sharía’, las cuales restringen los derechos de las mujeres y prohíben actividades como la música, el cine y la televisión
Pero el origen de los talibanes se remonta muchos años atrás, ellos proceden de los muyahidines, un movimiento armado que combatió contra la Unión Soviética en los 80s. Ellos se dividieron en varios grupos y en los 90s surgieron los talibanes, cuyo nombre significa ‘estudiante’ en la lengua pastún, pues provenían de escuelas de Pakistán o Afganistán donde recibieron una educación islámica radical sunita.
En los 90s y con el apoyo de países como Estados Unidos y Pakistán, derrocaron al gobierno comunista de Afganistán en 1992, y en 1998 se impusieron a otras facciones muyahidines para hacerse con el control del país, aplicando la cultura del ‘sharía’.
En occidente no se les prestó mucha atención hasta que en 2001, Estados Unidos los acusó de proteger a Osama Bin Laden y otros líderes de Al Qaeda que perpetraron el atentado del 11 de septiembre, por lo que invadieron Afganistán y los hicieron retroceder, manteniéndose como un grupo insurgente, pero que fuera de la capitán Kabul aún tenían influencia para reclutar hombres, especialmente de los pueblos mas pobres donde muchos jóvenes se unían a sus filas a cambio de dinero para mantener a su familia, y financiaron su lucha comercializando con opio y explotando minerales.
De esta manera se mantuvieron en la insurgencia hasta que el año pasado Estados Unidos resolvió que ya no tenía sentido mantener esa guerra y Donald Trump firmó un acuerdo para retirar sus tropas entre mayo y septiembre de este año, lo que aprovecharon para retomar el control del país en un par de días.