Con este tipo de tarjeta la devolución se realiza a plazos
La tarjeta de crédito es un instrumento de pago que permite al ciudadano realizar compras a través de internet o en tiendas físicas, retirar efectivo de cajeros automáticos y pagar con débitos periódicos (pagos de Netflix, Amazon). Con este tipo de tarjeta no se puede realizar un gasto ilimitado, mientras que, con la tarjeta de crédito revolvente la devolución se realiza por plazos.
No obstante, la persona que decida adquirir este tipo de tarjetas debe tener mucho cuidado porque el emisor suele cobrar en grandes cantidades el servicio a través de comisiones e intereses. Según estimaciones divulgadas por el Banco de Italia, la tasa media aplicada al pago de las cuotas de una tarjeta revolvente se sitúa en un aproximado del 17%.
Existen muchos costos y características a evaluar antes de elegir la tarjeta, cuyos montos y tipos de costo adicional varía según el banco:
- Tasas de interés: Se muestran dos tipos, la TAN (tasa anual nominal) que indica el interés a pagar anualmente pero en cada cuota mensual y la TAE (tasa anual efectiva global) la cual incluye, además de los intereses, todos los costes en los que se debe incurrir ya sean gastos de investigación, envío de un estado de cuenta, etc.
- Gastos de gestión: Pueden incluir la cuota anual de socio o el coste de envío del extracto mensual (que puede variar entre 1 y 6 euros).
- Impuesto de timbre.
- Cobertura de seguro adicional.
- Tarifas de retiro.
- Tarjeta adicional para un familiar del titular de la cuenta.
Es importante tener en cuenta que la forma más efectiva para no tener deudas con este tipo de tarjetas es saldar todo en un solo pago.